que ayudan a prevenir ciertas enfermedades.
En la actualidad, pese a que la enfermería es una de las profesiones más antiguas, remontándose a los primeros cuidados dispensados por los hombres prehistóricos, unos a otros, y por tanto convirtiendo esta profesión en más antigua incluso que la propia medicina; se vive un periodo en el que la profesión enfermera, en lugar de evolucionar y ser ciencia y profesión independiente, parece querer retrotraerse cada vez más a antiguos tiempos en los que el enfermero no era más que un lacayo del médico, donde este mandaba y el enfermero cumplía sin replicar.
Sin embargo la enfermería dejó ese papel hace más de veinte años, durante los cuales, el enfermero se ha ido formando para ser cada vez más independiente y capaz de dar respuesta desde una visión holística a las principales patologías del ser humano, siendo incluso capaz de determinar si un médico se ha equivocado en la pauta de administración de un medicamento gracias a los conocimientos que el profesional enfermero tiene de farmacología.
Pero quizás el punto más importante en este avance, ha sido la posibilidad por parte de los enfermeros de poder ser a la vez juez y parte de una investigación, gracias a la cual, no solo pueda descubrir formas de mejorar los cuidados actuales, sino que también puede poner en tela de juicio la verdadera utilidad de los cuidados actuales, muchos de ellos heredados de los periodos en que la medicina biologicista dictaba la teoría de cómo efectuar todo, pese a que la evidencia demostrase el error de llevar a cabo esos procedimientos.
Sin embargo, como decía anteriormente parece que la enfermería está retrocediendo en los últimos años, al empeñarse muchos profesionales en actuar conforme a lo que marca la teoría, mucha de esta procedente de libros editados hace más de una década (caso de “Fundamentos de Enfermería” de Potter) o incluso libros que ya han sido descatalogados o superados con creces por los avances de los últimos años, plasmados en libros más modernos.
Y es que no debemos olvidar que el mundo de la sanidad es muy cambiante, ya que depende de los estudios e investigaciones que se hacen a diario para medrar y poder mejorar la atención dada a los usuarios del sistema de salud. Por ello es vital que la bibliografía usada sea actualizada con asiduidad; o cuando menos se recurra a las últimas investigaciones relativas al tema del campo de trabajo donde se esté.
Pero es entonces cuando se plantea el problema mayor, ya que en esta sociedad regresiva, la actividad profesional se ejecuta conforme a las teorías médicas del siglo pasado, sin poner en tela de juicio la evidencia de dichas actuaciones, ni mucho menos investigar su mejora o verdaderos beneficios de dicho procedimiento.
Es por ello que yo os invito a no sólo aplicar procedimientos basados en la evidencia de que son beneficiosos para sus receptores, sino también a explotar esa tercera rama (la investigadora), que muchas veces tenemos olvidada para que nuestros cuidados sean cada vez más efectivos y beneficiosos para la persona que acuda a los servicios de salud donde estemos.